Mientras el país aún mantiene los diálogos energéticos para generar la próxima Política Nacional de Energía, el consumo se mantiene a la baja. Pero el de la región centroamericana si viene en aumento.

Por eso el Programa Estado de la Nación hizo un llamado a aprovechar las fuentes renovables en las naciones del istmo, que no son tan explotadas como si lo son en Costa Rica, estrategia reconocida a nivel mundial.

Según el encargado de estadística del Proyecto Estado de la Región, Diego Fernández, los países de Centroamérica “enfrentan el desafío ineludible de trasformar su matriz de producción de energía eléctrica, para que dependa cada vez menos del petróleo y más de las fuentes renovables, lo que resultaría en beneficios económicos y ambientales para la región”.

El documento “Estadísticas de Centroamérica 2014″, publicado en diciembre del año pasado, señaló que cerca del 60% de la electricidad en la región se produce a partir de fuentes renovables o limpias. Esta producción se compone 42% por fuentes hidroeléctricas y el 18% restante por otras fuentes renovables como la geotérmica, eólica, o biomasa.

La institución reiteró que los países tienen un alto potencial de generación de energía eléctrica a partir de fuentes limpias, que “en buena medida se está desaprovechando”. La capacidad eólica actualmente en operación (416,7 MW, en centrales ubicadas en Nicaragua, Costa Rica, Honduras y Panamá) representa menos del 1% del potencial del recurso disponible.

“Para el caso de la energía solar, estimaciones conservadoras muestran que los países de la región poseen entre dos y tres veces más de radiación solar anual que con la que cuentan los líderes mundiales de energía solar, tales como Alemania, lo cual puede dar una idea del potencial para generación de energía eléctrica que puede representar esa fuente”, exhortó en un comunicado.

La falta de aprovechamiento de fuentes limpias no se considera una problemática tecnológica, como muchas veces se ha insistido, sino más bien de falta de recursos económicos e inversión necesaria para la construcción de proyectos.

Diferencia en uso de fuentes limpias

El 40% de producción eléctrica de fuentes no renovables está compuesto 36% por petróleo y 4% por carbón. Eso si la matriz de producción eléctrica cambia sustancialmente según el país. Estado de la Nación recordó que en Costa Rica más del 90% de la energía eléctrica se produce con fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas.

En Guatemala y El Salvador esta proporción es cercana al 65%. En Panamá, Honduras y Nicaragua las proporciones de generación a partir de fuentes renovables son de 52%, 44% y 34% respectivamente.

“Los países de la región son importadores netos de hidrocarburos, lo que implica una carga importante para sus economías y una alta volatilidad de los costos de producción de energía eléctrica, en función de las condiciones del mercado internacional de petróleo”, detalló la institución.

El documento mencionó que entre el 2000 y 2011 los países siguen tendencias contrarias en la composición de la generación de energía eléctrica por tipo de fuente.

“En Guatemala, Nicaragua y El Salvador, han aumentado de forma importante la generación a partir de otras fuentes renovables, lo que les ha permitido disminuir su dependencia al petróleo. En sentido opuesto, Panamá, Honduras y Costa Rica aumentaron su dependencia del petróleo en ese mismo período”, citó el informe.

Aumento de consumo y dudas como región

Este martes, Estado de la Nación trajo a cuentas que entre el 2000 y 2012 el consumo de energía eléctrica en Centroamérica casi se duplicó, pues pasó de 22.000 a 37.500 gigavatios/hora al año.

En proporciones similares aumentó la capacidad instalada para producir energía eléctrica y la generación total en la región. Parte de esta energía se obtiene de combustibles fósiles, con un alto costo económico y ambiental.

El aumento en el consumo de electricidad se debe no solamente al crecimiento de la población, sino también al hecho de que cada habitante consume cada vez más. Sin embargo, existen marcadas diferencias entre los países de la región.

En Costa Rica, Panamá y Belice los habitantes consumen más, entre 1.500 y 2.000 gigavatios-hora por persona anuales, mientras que en el resto del Istmo el consumo oscila entre 500 y poco más de 750 Gigavatios-hora.

Durante el periodo 2000-2012 se registraron dos episodios de volatilidad y alza en los precios internacionales del petróleo y sus derivados, el primero entre el 2003 y 2008 y el segundo a partir del 2010.

Ambos episodios ha dado como resultado un aumento en la carga de la factura petrolera o proporción del total de la producción que se destina para el pago de importación de combustibles. Para los países centroamericanos esta factura pasó de 3,5% del Producto Interno Bruto en promedio en el 2000 a 8,4% en el 2008 y luego 8,2% en el 2012.

Nicaragua y Honduras enfrentan la mayor factura, con 12,2% y 11,7% del PIB respectivamente, en contraste con Costa Rica, que cuenta con la menor (4,8%).

En nuestro país en estos momentos el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) lidera las mesas de conversación con miras a realizar cambios puntuales a largo plazo en el tema, aunque ya está clara la decisión de Costa Rica de apostar a energías renovables.

Este Gobierno no valora la posibilidad de otras fuentes termoeléctricas como el gas natural, que algunos expertos han señalado puede ser una opción de desarrollo, generación no cara, que puede bajar las tarifas. Más bien apuesta más al hidro, como lo será la planta Diquís aún en consulta, pero prioritario para el Poder Ejecutivo.

Sin embargo también le apuesta a un proyecto de refinería de hidrocarburos con China, cuestionado y con condiciones financieras complejas, incluido el despilfarro en la empresa conjunta con el país asiático. Aún así mantiene la meta de ser carbono neutro para el 2021.

Manuel Sancho – Costa Rica Hoy


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