A Paola Castaño la cautiva el comportamiento de las personas en el espacio: ¿qué sienten los astronautas?, ¿de qué manera ven las cosas desde allá arriba?, ¿cómo conviven con otras en grandes misiones?

Esta doctora en sociología unió sus dos grandes pasiones: el Universo y los estudios sociales, y los convirtió en su objeto de estudio. Su trabajo académico ha llamado la atención de científicos en Estados Unidos y Europa.

Recientemente se ganó una beca de posdoctorado en Washington con el museo Smithsonian del Aire y el Espacio, allí investigará de la Estación Espacial Internacional y los experimentos científicos que se están realizando. Luego irá a Berlín para escribir un libro sobre los hallazgos de la investigación y, después, donde el destino académico la lleve.

Nació en Cúcuta pero vive en Bogotá. Se declara melómana, siempre carga un pequeño astronauta al que le toma fotos en los escenarios que recorre, colecciona juguetes y fue profesora en la Universidad de los Andes.

Entre charlas que dicta sobre materia oscura y sociología, colaboraciones con el Planetario de Bogotá y otros proyectos personales, esta mente brillante saca momentos de sus extensas jornadas para postear sus pensamientos en Twitter. Desde esta plataforma nos contó de su vida.

¿A qué se dedica en este momento?

“A investigar y escribir un artículo sobre la comunicación científica de la astronomía para el público en Bogotá”.

¿Por qué siendo una doctora en sociología tiene conocimientos acerca del espacio?

“Parecen ser campos muy distintos, pero no. El espacio es un tema que me ha interesado desde pequeña y mi campo de investigación son los estudios sociales de la ciencia.

En otras palabras, me interesa ver la producción de conocimiento científico sobre y en el espacio como un proceso social. Y al decir ´proceso social´ hablo de la actividad concreta de personas en instituciones, con emociones, ideas, teorías, objetos, entre otros.

Además, así tengamos competencias técnicas o interpretativas diferentes, las distintas ciencias tenemos que dialogar más”.

Ese tema de estudio suena muy particular. ¿Conoce a otros colombianos que se dediquen a esto?

“No conozco compatriotas que trabajen estos temas desde las ciencias sociales, pero en el proceso de investigar he conocido a colombianos maravillosos que son astrónomos profesionales y aficionados”.

¿Qué es lo que la emociona del Universo?

“Muchas cosas. Comenzaré por la combinación preciosa entre las escalas enormes y las preguntas existenciales. Las escalas del Universo ponen en perspectiva muchas cosas que nos parecen absolutas aquí, y de eso se derivan preguntas sobre nuestra existencia como especie. Por eso tengo un compromiso del alma con la comunicación científica y con contar en muchos lugares distintos lo que aprendo”.

¿Qué hará en el Smithsonian Institution?

“Allá estaré por un año haciendo investigación para escribir un libro sobre la estación espacial: archivo, entrevistas y etnografía. Esta última involucra observaciones detalladas de las prácticas allí. Seguiré el trabajo de unos grupos de científicos que tienen experimentos en el espacio”.

¿Cómo le explicaría a una “abuela” qué es la Estación Espacial Internacional?

“Si es una abuela costeña y ha oído a Escalona, le diría que es una casita en el aire donde está el amor de mucha gente”.

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro?

“He podido seguir a la Estación Espacial gracias a Twitter de una manera en la que otras generaciones no lo hubieran podido hacer. Me he emocionado con las fotos preciosas de la Tierra que toman los astronautas desde allá, he leído sus experiencias y veo la preocupación que hay desde muchos sectores, tanto entusiastas y detractores, sobre el valor científico de la estación.

Es aquí donde mi entrenamiento en sociología del conocimiento y en estudios sociales de la ciencia me permite hacerme preguntas sobre eso”.

¿Es posible aprender de astronomía en las redes sociales?

“¡Claro! Aquí he aprendido montones. Muchas instituciones científicas tienen perfiles en Twitter. Y no sólo eso, también hay muchos investigadores preocupados por contarle a públicos distintos sobre lo que hacen. Gracias a Twitter también he hecho amigos en ese campo y los lazos de amistad son un gran vehículo para el aprendizaje”.

Marggie Riaza – El Colombiano


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