Con apenas 23 años, el ingeniero electricista boricua Josué A. Quiñones Acosta ha diseñado sistemas de aterrizaje para algunos de los aeropuertos más grandes de Estados Unidos.

Como empleado de Parsons Corporation, considerada una de las compañías de ingeniería más prestigiosas a nivel mundial, Quiñones Acosta ha puesto a prueba su talento en aeropuertos de ciudades como Atlanta y Orlando, donde, según cuenta, diseña los instrumentos que asisten a los pilotos a aterrizar los aviones.

Uno de esos es el llamado sistema instrumental de aterrizaje (ILS, por sus siglas en inglés), considerado el procedimiento de aproximación más popular en todos los aeropuertos del mundo. El ILS se compone principalmente del equipo en tierra, que emite las señales, y el equipo en el avión, que las procesa y muestra al piloto, quien es guiado hasta la pista hasta que pueda conseguir suficientes de referencia visuales que le permitan aterrizar, normalmente hasta una altura de 200 pies.

Quiñones Acosta, natural de Loíza, también diseña lo que se conoce como el sistema de luces de aproximación (ALS, por sus siglas en inglés), que se instala al final de las pistas de aterrizaje. El ALS  consiste de una serie de luces que le permiten al piloto identificar visualmente su entorno, de forma tal que pueda alinear el avión con la pista y lograr el aterrizaje.

Quiñones Acosta estudió ingeniería eléctrica en la Southern Polytechnic State University , en Marietta, Georgia; y, desde pequeño, dice, ha sido amante de los retos, sobre todo al reto de ser diferente.

“Uno de esos retos fue estudiar y hacer una carrera en un rama donde no muchas personas lo han logrado. Siempre he sido una persona trabajadora; me iba a trabajar con mi papá, un perito electricista, y con él adquirí un buen conocimiento del trabajo eléctrico. Un día me preguntaron qué iba a estudiar y mi respuesta fue que no sabía, pero al día siguiente tenía la contestación de que iba a ser ingeniero electricista”, cuenta.

De cara al futuro, Quiñones Acosta aspira a convertirse en ingeniero senior y a motivar a otros jóvenes a interesarse por la ingeniería, campo que, según dice, “sigue ganando auge y tiene muchas opciones”.

Gerardo Alvarado León – El Nuevo Día


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