Pablo González, profesor asistente de la UC e investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII) junto a un equipo de científicos de Estados Unidos, son protagonistas de un hito mundial para la ciencia: desarrollaron una vacuna efectiva contra el virus herpes simplex 1 y 2.

La inmunidad busca prevenir los efectos nocivos de estos virus que, tras infectar, pueden generar ceguera, encefalitis neonatal y adulta, y lesiones en la piel, permaneciendo además de manera crónica en el organismo, con posibilidad de reactivarse esporádicamente a lo largo de la vida del individuo.

La formulación profiláctica está siendo elaborada y probada en modelos animales y según explica Pablo González, quien es Doctor en Genética Molecular y Microbiología, “los resultados son asombrosos”.

El herpes simplex, al igual que otros virus herpes como varicela zóster, tiene características poco usuales, entre ellas, ser capaz de alojarse en nuestras células de por vida, permaneciendo allí de forma silenciosa, en estado de latencia.

ENCEFALITIS VIRAL

El virus herpes simplex tipo 1 afecta, en promedio, a un 70% de la población, mientras que el de tipo 2, a un 20%. Sin embargo, las manifestaciones clínicas solo ocurren entre un 5% y 15% de las personas. En otras palabras, la mayoría de los individuos infectados no lo saben.
El herpes simplex 1 y 2 son la primera causa de encefalitis viral, problema que deja importantes secuelas, especialmente en recién nacidos. Por otro lado, HSV-1 es la primera causa de ceguera en países desarrollados.

El sitio de refugio de estos virus en el organismo es el tejido nervioso, específicamente en las neuronas, ya que ahí éstos quedan protegidos del sistema inmunológico.
Sin embargo, cuando se encuentra amenazado, el virus escapa de estas células y se manifiesta cercano al sitio inicial de infección en piel y mucosas creando nuevas infecciones en el individuo.

“Esto puede ocurrir, por ejemplo, ante la exposición excesiva a los rayos UV, cuando se ingieren alimentos alergénicos o bien, cuando las personas presentan una baja en sus defensas, entre otros factores”, comenta el investigador.

ESTRATEGIA

El especialista explica que la estrategia que se ha empleado “para crear esta vacuna causa sorpresa entre nuestros colegas, expertos en el área, pues utilizamos una aproximación completamente opuesta a la usada por los principales laboratorios farmacéuticos multinacionales que trabajan en una vacuna contra estos virus, desde hace dos décadas”.

El investigador añade que si bien estos reconocidos laboratorios han invertido esfuerzos para este fin, “los resultados obtenidos en las distintas fases clínicas han sido decepcionantes. El golpe más duro fue hace dos años en una fase clínica 3 que resultó infructuosa”.

Gonzalez destaca que no existe ninguna vacuna contra herpes simplex, y que los tratamientos farmacológicos actuales, como el Aciclovir, no son muy efectivos “ya que en general solo logran acortar la duración de la patología en unos pocos días y no eliminan al virus del organismo”.

Por esta razón, asevera que es fundamental que los servicios de salud puedan contar con vacunas preventivas, que eviten desde un comienzo las manifestaciones clínicas producidas por estos patógenos.

Según el científico, “los laboratorios interesados en crear vacunas contra virus herpes simplex se han enfocado primordialmente en una sola proteína viral denominada gD. Nuestros estudios, por el contrario, se focalizaron en todas las proteínas virales, menos gD. Para ello creamos una cepa atenuada del virus que carece de esta proteína, la cual ha sido el foco de muchos. Los resultados de nuestro estudio mostraron que la cepa atenuada es capaz de conferir una protección inmune excepcional contra la infección, funcionando como una vacuna ideal”.

Esta estrategia novedosa y contraria a las tendencias existentes hasta la fecha, constituye un cambio de paradigma, a juicio del médico. De hecho, el estudio que lidera propone que gD no sería necesaria para crear una respuesta inmune protectora, sino que más bien ésta podría ejercer un efecto negativo sobre el sistema inmunológico, “planteamiento que surge también de otros artículos científicos recientes en el tema”, señala el investigador.

La nueva vacuna consiste en un virus atenuado mutante, el cual queda atrapado en las células, siendo incapaz de salir y continuar infectando otras células vecinas. Al estar contenido, funciona como un “virus suicida”, que revela todos sus elementos al sistema inmune, incapaz de replicarse o producir enfermedad.

“Creemos que esta propiedad de la vacuna provee al sistema inmune de todos los componentes del virus que están asociados con una infección natural, permitiéndonos crear una respuesta inmune antiviral potente, previo al encuentro con virus infeccioso. La vacunación funciona en esencia como un simulacro de infección muy efectivo”, comenta el científico.

El laboratorio del especialista, que está integrado además por estudiantes de doctorado y tesistas de pregrado, se enfoca en identificar y caracterizar elementos virales que hacen que estos microbios sean nocivos.

En ese contexto, el trabajo desarrollado para “determinar qué elementos virales engañan al sistema inmune, nos permitirá eliminarlos del virión para diseñar mejores vacunas contra los virus herpes simplex”, remarca.

La Nación


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