A fin de año permitirá acceder a datos del 25% de las plantas chilenas. Iniciativa busca promover el valor de la ciencia, la investigación y uso sustentable de estas especies.

Desde el año 2008, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia) está trabajando en la creación de una base de datos que reúna la información de las 1.179 especies conocidas hasta ahora en el país y que representan el 25% de las semillas nativas chilenas, las que hoy están almacenadas en Vicuña, Cuarta Región.

“Desde tiempos prehispánicos, las plantas chilenas han sido utilizadas como fuente de alimentos y medicinas”, dice Pedro León, investigador y encargado del Banco Base de Semillas de Centro Experimental Inia. Es por esta razón que un grupo de investigadores de esta institución hizo una revisión bibliográfica de trabajos anteriores realizados por cronistas, naturalistas, antropólogos, botánicos y estudios más recientes de revistas científicas, sistematizaron esta información y a fin de año la pondrán a disposición de todas las personas que la deseen revisar en una página web.

El objetivo es promover la valoración, investigación, conservación y uso sustentable de estas plantas, incluyendo información sobre los usos tradicionales, actuales y potenciales de la flora chilena.

Las plantas hasta el momento registradas se han agrupados en cuatro categorías: comestible, medicinal, ornamental y otros (fibra, madera, forraje, tintóreo, curtiembre, mágico ritual, biopesticida, cosmética, fitorremediación y apícola, entre otros).

Este trabajo “corresponde a una iniciativa de nuestro Banco Base de Semillas en Vicuña. Sin embargo, hoy está incluida como actividad prioritaria dentro del Plan de Trabajo Ministerial en Recursos Genéticos del Ministerio de Agricultura como meta para este año 2015”, dice León.

En total, para las 1.179 especies que ya están registradas, se han revisado más de 700 publicaciones que incluyen “trabajos de los primeros cronistas, naturalistas y antropólogos; revisiones botánicas, agronómicas, químicas y farmacológicas; y tesis universitarias, entre otras. Las especies que poseen alguna referencia de uso tradicional fueron buscadas en el ISI Web of Knowledge, con el fin de agregar información publicada en revistas científicas”, explica León.

“La etapa final es poner este catastro disponible en línea. Y, dado que se trata de un proceso continuo, a medida que se publique nueva información, ésta se irá incorporando a la Base de Datos de Usos, para así mantenerla actualizada”, agrega.

La información que se incluye en el catastro considera el nombre científico de las especies, familia botánica a la que pertenecen, origen (endémico/nativo), tipo de uso, descripción del uso y referencia bibliográfica. En el caso de las especies con uso alimenticio, incluye además información sobre la forma de consumo (por ejemplo, al natural, bebida, aceite, en ensalada, etc.) y la parte de la planta que se consume (tallo, hoja, raíz).

“Gran parte del trabajo ya está finalizado y esperamos a fin de año disponer de la base de datos en línea”, señala León.

La información en línea será de libre acceso para información general, pero es probable que los usuarios que quieran acceder a información más detallada pudieran requerir registrarse para ello.

La Tercera


Volver