Durante un acto realizado esta tarde en el Salón de las Mujeres Argentinas de Casa Rosada y junto con el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, y el titular del Conicet, la Presidenta también reconoció la labor de otros ocho profesionales del sistema científico nacional.

Politis, profesor en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en la que se graduó, y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), realizó su carrera en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) hasta su categoría actual como investigador superior.

También es director del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (Incuapa), unidad ejecutora de triple dependencia (Incuapa-Conicet-Unicen).

Politis aspira a que la aplicación de sus descubrimientos “derive en la formulación de políticas públicas que tiendan a la conservación y manejo del patrimonio cultural y a la protección de pueblos originarios en Argentina, su identidad y sus territorios ancestrales”.

El científico “propone también reformular guiones museísticos para construirlos como espacios activos de memoria y apela a instalar la comprensión de que Argentina es un país pluricultural a través de programas educativos orientados a reconocer, entender y respetar la diversidad”, señaló el ministerio de Ciencia.

En diálogo con Télam, Politis explicó que su trabajo está centrado en tres vías de investigación que están relacionadas. Una de ellas es la arqueología pampeana, que incluye “el estudio de la historia indígena de la Región en los últimos 14.000 años”.

“Son los primeros cazadores recolectores que llegaron del norte, probablemente de sectores de poblaciones asiáticas, hasta el extremo sur del continente en su expansión por el mundo. Estoy estudiando a esta gente y sus descendientes que terminaron siendo los indígenas que viven en Argentina y ya estaban cuando llegaron los españoles”, acotó el investigador y apuntó que “fueron básicamente, y hasta el momento de la conquista, cazadores recolectores que se movían en grupos pequeños”.

Otro de los temas que investiga es la arqueología del Delta Superior del Paraná, sobre pueblos que ocuparon esa región hace 2.000 años y construían sus aldeas sobre montículos artificiales.

Estos indígenas del Delta conocían el cultivo del maíz, el poroto y zapallo y “fueron los antecesores de los chanatimbu que encontraron los españoles cuando llegaron a la zona”, señaló.

El investigador también estudia a pueblos cazadores recolectores actuales “que viven de manera tradicional” en algunas partes de América como los nukak de la Amazonia Colombiana, los hoti de la región del río Orinoco en Venezuela y los awá de la Amazonia Brasileña.

El objetivo “es ver cómo funcionan estas sociedades en la actualidad, qué cosas podemos aprender de ellos y cómo a través de ésto podemos interpretar mejor el registro arqueológico de los cazadores recolectores de otras partes del mundo y de la Argentina”, señaló Politis.

“Cuando estudiamos el pasado, ya sea en historia o arqueología, no es el pasado lo que está en juego sino el presente, porque nosotros hacemos una visión desde el presente hacia el pasado y ésto sirve para posicionar a diferentes grupos sociales, indígenas”, apuntó.

A modo de ejemplo reseñó que “no es lo mismo llegar a una localidad como Tres Arroyos (Buenos Aires) y decir ‘aquí la historia comenzó hace 130 años, cuando llegaron los primeros criollos y europeos’ que decir ‘esta zona fue ocupada hace 14.000 años por los indígenas”.

“Ésto pretende generar una visión más igualitaria, menos interesada del pasado, que tiene incidencia sobre el presente, y debería ser usado en el diseño de políticas públicas, en políticas de protección de los derechos territoriales y los derechos de los indígenas, en el diseño de protección y desarrollo del patrimonio cultural de la Argentina”, dijo el investigador.

El patrimonio arqueológico, advirtió, “es frágil e irreversible, es decir que una vez que se destruye no se puede reconstruir, y la única forma de protegerlo es hacer investigaciones serias y después tomar acciones políticas sobre ello”.

“El patrimonio cultural y el estudio de la arqueología tienen una incidencia central en la identidad de la gente, en la identidad de un pueblo, en la identidad de un grupo social y en la identidad de una persona”, afirmó.

Télam


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