No es empleado de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, en inglés) pero, como ingeniero aeroespacial, Wilfredo Santiago Fernández, natural de Guaynabo, contribuye a que las misiones de la agencia federal sean exitosas.

Santiago Fernández, de 30 años, trabaja para la compañía Lockheed Martin Space Systems, en Denver, Colorado, desde donde se desarrollan naves que explorarán el sistema solar.

“Soy parte de varios equipos de ingenieros de vuelo, y somos responsables de operar varias naves robóticas para la NASA”, explicó.

Santiago Fernández, quien tiene un bachillerato en ingeniería aeroespacial de la Embry-Riddle Aeronautical University, en Daytona Beach, Florida, contó a El Nuevo Día que empezó laborar en Lockheed Martin Space Systems, precisamente, tras completar sus estudios en 2006.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar allí?

Luego de graduarme de la universidad, Lockheed Martin me ofreció trabajar en el proyecto Orion. Orion es la nave que la NASA utilizará para transportar astronautas al espacio profundo y eventualmente a Marte. Trabajé para ese programa por más de cinco años desde Houston, Texas, en las proximidades del Johnson Space Center. Este pasado diciembre se realizó el primer vuelo de prueba de Orion con éxito. Ahora, desde Colorado, trabajo en misiones interplanetarias para el Jet Propulsion Lab (JPL) de la NASA.

¿Qué hace específicamente?

Actualmente, trabajo en cuatro naves robóticas: Mars Odyssey, Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), el telescopio Spitzer y Juno. Mi responsabilidad es asegurarme que los sistemas de control termal de estas naves trabajen apropiadamente, ya que todos los componentes tienen que operar a temperaturas controladas en el ambiente extremo del espacio.

¿Cómo se relaciona su trabajo con la NASA?

Odyssey, MRO y MAVEN son los tres orbitadores de la NASA en Marte, que se operan desde las instalaciones de Lockheed Martin en Colorado. Los carros robóticos en la superficie de Marte transmiten su data a través de Odyssey y MRO. MAVEN llegó recientemente a Marte con la misión de estudiar las causas de la desaparición gradual de la alta atmósfera. Spitzer fue el primer telescopio en detectar luz de planetas extra-solares, que es una parte importante en la búsqueda de planetas con potencial de vida. La nave Juno que llega a Júpiter en julio de 2016, estudiará este planeta para entender más acerca de su composición y la formación de planetas en nuestro sistema solar.

¿Hay más puertorriqueños trabajando con usted?

Por el momento, soy el único puertorriqueño en esta área, aunque somos muchos los que trabajamos para Lockheed Martin. Además, el Colegio de Mayagüez (Universidad de Puerto Rico) es una de las fuentes de talento más importantes para la compañía. Tuve la oportunidad de trabajar con varios puertorriqueños en el desarrollo de Orion.

¿Qué otras experiencias laborales ha tenido?

Por aproximadamente un año, trabajé en el desarrollo de la nave CST-100 que forma parte del programa ‘Commercial Crew’ de la NASA por medio de la compañía Boeing en Houston, Texas. Este programa de la NASA está desarrollando naves comerciales para transportar astronautas a la estación espacial internacional desde suelo estadounidense.

¿Qué aspiraciones profesionales tiene?

Mi aspiración es continuar trabajando en proyectos de la NASA relacionados directamente en la exploración de nuestro sistema solar y del universo. Me gustaría ver algún día que mi pequeña contribución ha sido clave para ver a una persona llegar a la superficie de Marte.

¿Se visualiza haciendo ciencia en Puerto Rico?

El campo de la ciencia y tecnología en Puerto Rico continúa creciendo a buen paso. Pienso que en el futuro existe la oportunidad de que proyectos en el área aeroespacial tengan mayor presencia. Yo no descartaría la oportunidad de trabajar en la Isla en este tipo de proyectos. La NASA y la industria conocen que el talento existe. Iniciativas como el desarrollo del Ecoexploratorio (Museo de Ciencias en Puerto Rico) son clave para despertar la curiosidad en la juventud puertorriqueña.

Antes de concluir, Santiago Fernández exhortó a los jóvenes interesados en las ciencias a involucrarse desde temprana edad en actividades que alimenten su curiosidad, como ferias y proyectos escolares. “Para mí, todo empezó jugando en el patio con modelos de aviones y naves espaciales. El camino es largo y a veces difícil e incierto, pero hay muchísimos puertorriqueños laborando en proyectos de gran importancia para la NASA que continúan poniendo el nombre de nuestra islita en alto”, aseveró.

Gerardo Alvarado León – El Nuevo Día


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