Ante la medicina científica, aquella practicada por los médicos formados en las universidades, surge la medicina tradicional, que se ha ido develando con el pasar de los años y está basada en conocimientos, técnicas, creencias y experiencias, aplicada con elementos naturales como las plantas, explica la especialista en medicina consciente alternativa Verónica Sarbach.

Esta paceña está convencida de que la práctica de ambas medicinas juntas en una persona con determinada enfermedad puede salvarle la vida. Con este fin, Sarbach emprenderá la creación de un centro en La Paz que se denominará Ka-Ha-Wi, un juego de vocablos en aymara que significa reconexión con los ancestros.

¿Cómo nace esta iniciativa?

Soy hija de una familia tradicional que conoce sobre la medicina ancestral y de otra en la que hay médicos convencionales. Crecí en medio de estas dos formas de sanar a las personas y luego de terminar mi carrera en esta rama en la UMSA, mi abuelo enfermó de cáncer, situación que me tocó a fondo y me puse a investigar sobre cómo ayudar de forma natural a personas que padecen este mal. Ahora tengo información que se pueda practicar.

¿Cómo ha sido el proceso de este proyecto? 

Actualmente vivo de Ginebra, donde hice mi posgrado en el Collège de Naturologie CN SA. En los últimos cuatro años me he dedicado a contactar personas interesadas en apoyar este proyecto en el ámbito mundial con muy buen resultado. En España empezamos  a construir un centro que será inaugurado el  16 de julio con el nombre de Arsommm Jiwasa (dejar morir la razón y hacer renacer el espíritu) y en agosto vendré nuevamente  a Bolivia a colocar la piedra fundamental del centro Ka-Ha-Wi, que será construido en el municipio de Taraco, sección de la provincia Ingavi en La Paz.

¿Quiénes están comprometidos en esta iniciativa?

Por ahora suman 200 personas con diferentes profesiones y conocimientos, gente que ha estudiado Medicina en la universidad, que ha vivido en China y ha aprendido medicina ancestral, originarios de pueblos donde se realiza esta práctica y otros que han experimentado situaciones dolorosas con ellos mismos o con sus familiares. Son de Bolivia, Italia, Suiza, Francia, España, México Guatemala, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Perú y Arizona, en EEUU, y estamos abiertos a quienes quieran sumarse.

¿Qué especialidades tendrá este centro una vez que empiece a funcionar?

Nuestro propósito es tener de todo, médicos hospitalarios, convencionales, que apliquen medicina tradicional o bioenergética. Queremos ofrecer un amplio servicio en salud para entregar un diagnóstico completo y una cura definitiva. Por ejemplo, un neurólogo tratará una parte importante de lo que tiene su paciente, pero será complementado con el médico alopático, que va a tener una visión de su esfera física, y un energético, que podrá ver cómo está su energía.

¿Qué tienes programado para una primera fase? ¿Cuánto dinero será necesario para el emprendimiento?

Iniciaré con la construcción de un laboratorio en el que se pueda analizar las moléculas de las distintas plantas que curan el cáncer de próstata, cuello uterino, de mama, piel y otras, y ver el resultado de esto cuando la información esté reunida. Sé que los alcances se verán a largo plazo, pero hay que empezar. Quizá en cinco, diez o 15 años escuchemos testimonios de personas que lograron salir de situaciones difíciles, ésta será nuestra mayor satisfacción. Económicamente estamos comenzando con los aportes de los voluntarios.

Verónica Sarbach (37) es paceña, está casada y tiene cuatro niños. Egresó de la carrera de Medicina en la UMSA y se fue a vivir a Suiza, donde realizó un posgrado en Medicina Natural. Estudió Homeopatía y  Naturopatía.

Erika Ibargüen Ayub. – La Razón


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