Los tornados en México tienen una referencia histórica de por lo menos 500 años y su frecuencia es mayor en el centro de México, así como en entidades como Chihuahua y Coahuila, afirmó el investigador Óscar Velasco Fuentes.

En entrevista y a propósito del tornado ocurrido en Ciudad Acuña, Coahuila, el pasado lunes, el investigador del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese) consideró que este tipo de fenómenos ocurren con más frecuencia de la que se piensa.

El científico, uno de los pocos especializados en México en torno a este tema, anotó que en el centro de México predominan las tormentas orográficas, que pueden dar origen a tornados de baja y mediana intensidad.

En tanto, añadió, en estados como Chihuahua y Coahuila ocurren tormentas frontales que generan tornados de mediana y alta intensidad.

Velasco Fuentes señaló que los tornados se forman en tormentas inmersas en una atmósfera con tendencia a girar. “Estas tormentas se producen por el ascenso elevado de aire húmedo y caliente”, mencionó.

Indicó que, dependiendo del mecanismo que hace subir al aire las tormentas, se clasifican en frontales, cuando dos masas de aire chocan a lo largo de un frente frío o cálido.

Se les llama orográficas, cuando la masa de aire sube al encontrarse con una montaña o cordillera; y convectivas, cuando la insolación intensa produce el ascenso localizado de masas de aire.

En este sentido, dijo que los mejores lugares para resguardarse de un tornado son habitaciones pequeñas en la planta baja, como clósets o baños. Los peores lugares son automóviles, auditorios, gimnasios e iglesias.

‒¿Es la península de Baja California susceptible a tornados?

‒Los tornados han sido observados en todos los estados del territorio nacional.

Afortunadamente, aseguró el investigador, en Baja California las condiciones sólo son propicias para la formación de tornados de baja y mediana intensidad.

En información adicional, anotó que según la distribución por altitud, la mayoría de los tornados registrados sucedieron entre los mil 500 y 3 mil 500 metros, y ocurren con mayor frecuencia en Oaxaca, Morelia, Cuernavaca, Tepic y la Ciudad de México.

“También se cree que hay una correlación entre las densidades poblacionales y la observación de tornados”, puntualizó.

A través de reportes provenientes de libros, periódicos, revistas científicas y boletines gubernamentales, Velasco Fuentes publicó un catálogo de tornados observados entre 1521 y 2010.

En ese catálogo, se identifica el tornado más antiguo del que se tiene registro en el continente americano, y dos tornados de vórtices múltiples en la Cuenca de México y uno en San Luis Potosí.

Entre los tornados más antiguos destacan el ocurrido en Tlatelolco, México, el 21 de agosto de 1521; e Irlanda en 1054, Praga en 1119, Estados Unidos en 1680 y Francia en 1680.

Hasta octubre de 2010, Velasco Fuentes tenía 182 eventos fechados. De éstos, más de un centenar corresponden a tornados y el resto a trombas marinas, nubes conoidales y tornados de vórtices múltiples.

La mitad de estos eventos, dijo el investigador, ocurrió en una franja delgada que se extiende desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico.

Los mismos datos sugieren que en este país los tornados ocurren preferentemente en zonas montañosas y durante mayo y agosto, que fue el pico de ocurrencia de 176 eventos fechados completamente.

En sus estudios en torno a este tema, el científico destaca que la distribución horaria, de 59 eventos, fue entre 15:00 y 18:00 horas.

Respecto a la tecnología para estudiar estos eventos, dijo, es la misma que se utiliza en otras áreas de las ciencias de la atmósfera: estaciones meteorológicas, investigación de campo, percepción remota, simulaciones numéricas y experimentos de laboratorio.

“Probablemente la tecnología más importante sea el radar: actualmente existen equipos diseñados para detectar si una tormenta puede producir un tornado”, señaló.

Otros instrumentos, añadió, permiten identificar la presencia de un tornado una vez que se ha formado y otros más son capaces de medir las velocidades del viento dentro el tornado.

A pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos de los últimos 50 años, el tornado sigue siendo elusivo: “Todavía hoy cerca de 75 por ciento de los avisos de tornado emitidos por el Servicio Meteorológico de Estados Unidos resultan falsas alarmas”.

Excelsior


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