Estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autonóma de Chile midió la relación entre el tiempo que escolares dedican a la pantalla de computadores, tablets, teléfonos inteligentes versus la actividad física. El resultado: se duermen más tarde, el tiempo de duración es bajo lo recomendado y afecta su rendimiento motriz y cognitivo.

Un estudio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Autónoma de Chile estableció que los escolares que pasan mucho rato frente a la pantalla de los computadores, tablets o teléfonos inteligentes hacen poca actividad física y tienen problemas para dormir.

La indagatoria, que fue publicada por la publicación especializada de la Asociación Española de Pediatría, revela que 6 de cada 10 participantes de la investigación superan el límite recomendado de dos horas diarias de “tiempo de pantalla” (TP), lo que incluye todos los aparatos electrónicos mencionados.

Para efectos de la investigación, se analizó el comportamiento de 196 niñas de séptimo básico de la Región del Maule, en lo referido a la cantidad de actividad física que realizan, el tiempo de pantalla y los patrones de sueño.

Empeora el sueño

Se concluyó que las menores con más tiempo de pantalla y menos actividad física tienen una peor calidad de sueño que aquellas que sí realizan ejercicio y están menos horas “conectadas”.

Y es que las niñas, a diferencia de los varones, hacen menos actividad física, sobre todo en el período de la pre adolescencia.

Si bien en ambos casos el ejercicio disminuye, en las niñas es más notorio, por la naturaleza de sus juegos, que es mucho menos intenso a nivel cardiovascular. En cambio, los niños corren, juegan a la pelota, pelean, se revuelcan, se suben a las panderetas.

¿Por qué el tiempo de pantalla se relaciona con el sueño? Porque los aparatos electrónicos provocan una mayor activación fisiológica, lo que hace más difícil que la niña se relaje antes de la hora de acostarse, y una supresión de la melatonina (la hormona que prepara para el reposo), debido a la exposición de noche a la luz brillante de las pantallas.

“Por eso no se recomienda el uso de estos aparatos electrónicos con pantalla por más de dos horas diarias y al menos una hora antes de ir a acostarse, pues eso significa que dormirán menos horas de las recomendadas (7,6 horas en promedio). El problema es que el tiempo de pantalla actual es entre cuatro y seis horas”, explica el pediatra y especialista en medicina del Deporte de la clínica Las Condes, Francisco Verdugo.

Baja capacidad cognitiva

Los autores del estudio señalan que “el factor más importante relacionado con una peor calidad de sueño es no cumplir ambos hábitos (más de una hora diaria de actividad física y menos de dos horas de tiempo de pantalla)” y que “al dedicar más tiempo a los medios electrónicos, disminuiría su tiempo de sueño y dedicaría menos tiempo a actividad física. De este modo, cabría esperar una menor percepción de descanso y un sueño menos satisfactorio”.

Las consecuencias de la falta de sueño son variadas. “Hay más descoordinación, la velocidad de reacción es peor, la concentración cae, la capacidad cognitiva disminuye, la memoria falla. Todo esto reduce el rendimiento motriz y cognitivo, lo que tiene consecuencias a nivel de sus resultados en el colegio”, añaden.

Equilibrio

Ana María Infante, directora ejecutiva de la Fundación QuéVeo, especializada en el fomento del uso responsable de las tecnologías, remarca que para lograr el desarrollo integral de los niños “es necesario que haya un equilibrio entre su vida online y su vida offline.

Es importante -agrega- poner límites a los tiempos de exposición, “no todo, no siempre, es decir, debemos enseñar a los menores qué cosas pueden ver en las pantallas y cuánto tiempo dedicarles. Por lo mismo, debemos fomentar y generar espacios de desconexión en los que otras actividades como el deporte, jugar con otros niños y la lectura sean prioritarias para ellos”.

Según el doctor Verdugo, si el estudio se hubiese realizado en Santiago las cifras serían más altas y preocupantes, pues mientras más urbano es el lugar, los niños están más encerrados, con menos actividad física y con más uso de pantalla.

La Nación


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