Nombre: Rafael de Jesús Echeverría Fuentes.
Origen: Tabasco.
Profesión: Licenciado en Informatica por el Instituto Tecnologico de Villahermosa, con certificado de Desarrollo de Apps Moviles por la Universidad de California en Irvine (UCI).
Ocupación: Desarrollador de Aplicaciones móviles. Fundador de Zable Studios, mentor para startups y promotor del emprendimiento tecnológico en el sureste del país.

Hoy en día, a la par de las computadoras, el uso de dispositivos móviles está generalizado y es la vía por la que millones de cibernautas se mantienen en contacto y solucionan sus necesidades más urgentes. Las aplicaciones son, en este caso, la principal herramienta de todos estos gadgets que cargamos con nosotros a diario. Sin embargo, aunque podría pensarse que la penetración de este software es igual en todo el territorio nacional, están equivocados.

“Al contrario de Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Cancún o la Riviera [Maya] que están bastante movidos en emprendimiento y en tecnología, prácticamente yo estoy haciendo una labor de platicar de la experiencia de emprender y de hacer aplicaciones para fomentar precisamente esto… la creación de oportunidades mediante la tecnología”, dice Rafael de Jesús Echeverría Fuentes, cuya labor es precisamente impulsar el desarrollo tecnológico en el Sureste de México.

–¿Por qué crees que no está tan movido el desarrollo tecnológico en el Sureste de México?

–En el Sureste se viene manejando lo que es normal… Lo que es maquila de software a la medida, muchas veces para compañías grandes… Sí hay tecnología, sí hay una industria, pero es de tipo muy corporativo. El emprendimiento tecnológico no se da a comparación de otras ciudades. […] Estoy viendo por qué pasa eso: si hay ejemplos a seguir, ¿por qué seguimos en las mismas?

–¿Das una especie de orientación a todos los interesados en hacer aplicaciones o cuál es tu labor para promover el desarrollo?

–Ahora estoy apoyando a la persona que está encargada de Fucked Up Nights Tabasco. Un evento mensual en el que se comentan historias de fracasos empresariales o de personas. […] Tengo dos grupos de Facebook: Tecnología e Innovación en Tabasco y Hack Tabasco en donde damos charlas… Les hacemos llegar esta experiencia.

–¿Cuál crees que sea el panorama del mercado de las aplicaciones en México?

–Hay una explosión enorme de aplicaciones y oportunidades en el mercado. […] vemos que el principal problema son las regulaciones. Las estadísticas van al alza en el uso de smartphones. […] Se da mucho el efecto del “leap frogging”, que es lo que pasó en África; que ellos no tuvieron PCs, pero tuvieron móviles. Entonces, ellos hicieron el salto directo al mercado móvil.

–¿Qué crees que hace falta en México para impulsar ese desarrollo, para que nos seamos simples usuarios, sino desarrolladores?

-Necesitamos más apertura. Una de las cosas principales cuando se desarrolla una aplicación es poder llegar a tantos usuarios como se pueda. Y principalmente lo que veo es una falta de profesionalización en el aspecto del desarrollo de las aplicaciones. Ahorita, por ejemplo, muchas de las ideas se desarrollan en corporativos que no están muy abiertos a la innovación y generan sólo la aplicación que les pide cierto cliente y hasta ahí.
Un fenómeno que está pasando ahorita es que las aplicaciones se generan alrededor de una comunidad y precisamente esa comunidad se genera por los medios.

–¿Este desarrollo tan particular no impide que después sobresalgan?

–Es que aquí viene el enfoque tipo startup. […] Principalmente una de las cosas que se puede generar de una aplicación es monetizar rápido gracias a las tiendas como AppStor o PlayStore.

–El desarrollo de aplicaciones podría considerarse como una fuente de trabajo estable?

–Claro. Totalmente. Cuando ya una aplicación genera números y expectativa de los usuarios… puede competirle a cualquiera, no importa si es grande o pequeña.

–Y ayuda la popularización de los dispositivos móviles.

–Claro.

Rafael se envuelve en el proceso entero, desde la idea en el papel y el diseño, hasta el desarrollo, por medio de una integración continua y metodologías ágiles. Así, ha desarrollado apps que van desde revisar el costo del combustible de los vehículos, hasta consultar palabras en náhuatl.

–¿Cómo surge la idea de una aplicación?

–Depende. A veces es una necesidad propia. Un dolor, como se dice coloquialmente.

–¿En tu región has detectado un problema que pueda ser solucionado mediante el uso de apps?

–Pasa que aquí no ha llegado una aplicación para pedir taxi… Aquí estamos empezando a investigar cómo se puede traer.

-¿Una aplicación surgida a un nivel regional puede llegar a extenderse?

–Claro. Cuando se ataca una problemática local muchas veces aplica que es a nivel país o a nivel mundial. Muchas veces una aplicación sí puede llegar a ese nivel.

Ramiro Rivera – Sin Embargo


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