Tiene 23 años y es ingeniera mecatrónica. Espera fabricar uno de estos aparatos, pero más pequeño, y que pueda ser adquirido a unos US$500 por cualquier persona.

Antes de crear una obra, Joan Miró necesitaba edificar un mundo a través del azar o apropiándose de objetos a su paso. Sin embargo, la ingeniera mecatrónica Mónica Abarca (23), graduada en la Pontificia Universidad Católica del Perú, no necesita tanto drama para sus viajes creativos. Por ello, no le fue difícil desarrollar en menos de seis meses un dron (vehículo aéreo no tripulado) compuesto de sensores y algoritmos capaces de detectar contaminación y radiación en el aire.

“Este fue el proyecto de mi tesis. Lo diseñé a fines de 2013 y, a mediados de 2014, ya tenía, de parte de mi universidad, un financiamiento de 5 mil dólares para construirlo. El aparato pesa 3 kilos y medio, y tiene una capacidad de vuelo de 10 minutos”, explica.

El invento también impresionó al jurado de la Competencia de Impacto Global-Perú 2015, que le otorgó una beca con un valor de 35 mil dólares para viajar a Silicon Valley, en California (EE.UU.), para participar durante 10 semanas en un posgrado en la Singularity University, donde se incuban los más grandes proyectos tecnológicos del mundo.

Drones nuevos

“Allí voy a llevar mi invento para obtener la opinión de expertos y poder fabricar una versión mejorada. Quiero que el nuevo dron tenga una autonomía de vuelo de 40 minutos y que se eleve sobre los 5 mil m.s.n.m. para poder medir la contaminación de las mineras en los pueblos más alejados y altos”, precisa Mónica.

Agregó que también espera fabricar un dron más pequeño para que pueda ser adquirido a unos 500 dólares por cualquier persona. “De esta manera, una familia podrá medir la contaminación o radiación que se ejerce sobre su domicilio y denunciar el hecho”, comenta.

Perú 21


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