En el barrio de Casavalle se inauguró un prototipo auspiciado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación. Se usa calor de la tierra para climatizar y dar agua caliente al edificio del Centro Educativo Los Pinos.

El sistema se basa en la extracción de calor del subsuelo que se encuentra a escasa profundidad. Esta energía geotérmica es algo distinta de las termas del norte del país.

Proviene del calor solar almacenado en las primeros metros de la tierra. Tiene la ventaja de estar en todos lados y ser de fácil acceso mediante la realización de pozos o serpentines de tubos enterrados.

Los primeros metros de la corteza terrestre se comportan como un colector solar de gran masa e inercia térmica. A pocos metros de profundidad se mantiene todo el año una temperatura constante de 18º C en nuestra latitud.

El equipo necesario se denomina “Bomba de Calor Geotérmica”, que es de bajo costo y rápida amortización. Si bien necesita de energía eléctrica para su funcionamiento, genera hasta 4 kilowatts-hora de energía térmica por cada kilowatt/hora de energía eléctrica consumida.

La energía geotérmica se diferencia de la del viento o la luz solar porque es constante, día y noche durante todo el año.

Quality Plus, una firma nacional dedicada a generar ahorro en base a energías renovables, fue la encargada de llevar a cabo el proyecto, con la participación de profesionales uruguayos, en especial del geólogo Guillermo Popelka.

“Las razones por lo cual en Uruguay no se ha desarrollado esta tecnología son dos; primero, por su complejidad teórica dado que involucra tanto a la ingeniería como a la geología, y segundo, porque es de reciente difusión en el mundo”, afirma Popelka.

El sistema de geotermia permite también intercambiar calor en sentido inverso con el subsuelo, es decir, inyectarle calorías que se extraen de un edificio, con lo que se tiene un equipo de refrigeración con un rendimiento que los técnicos definen inigualable. Ese mismo calor que se acumula en el subsuelo en verano, podrá ser usado para calefacción en invierno.

El subsuelo es un acumulador de energía enorme e inagotable, y para aprovecharlo hay que hacer una instalación más costosa y compleja que la de un simple equipo de aire acondicionado.

Pero a la larga resulta muy rentable para medianos y grandes consumidores, por ejemplo un colegio, un centro comercial o una clínica de salud.

El País


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