Revolucionario programa pedagógico basado en tecnología ayuda a 20.000 jóvenes a definir su futuro.

Santiago Núñez tiene 15 años y la típica pinta de niño ‘pilo’. Su deseo es ser físico. Astrofísico, específicamente. “Quiero saber si existe un límite en el tiempo y el espacio, rebatir esas teorías, analizar el estado estacionario de las partículas, cómo vibran”, dice, con total elocuencia y seriedad.

Santiago es estudiante del colegio nacional Simón Bolívar de Garzón, Huila, y uno de los más de 20.000 niños de ese departamento que se han beneficiado de la iniciativa ‘Huila construyendo mundo’, un proyecto de carácter pedagógico, basado en procesos tecnológicos y que ayuda a los chicos a solucionar una de las mayores dudas de las generaciones modernas: ¿qué estudiar y a qué dedicarse en el futuro?

La iniciativa se basa en apoyar a los jóvenes de los grados 9 a 11 para que puedan identificar sus vocaciones vitales y descubrir el sentido de su talento, basados en procesos de apropiación tecnológica, en el uso intensivo y acompañado de programas educativos, juegos y conectividad, con los cuales los jóvenes investigan, junto con los docentes entrenados por el proyecto, su relación con su entorno familiar y social, desde donde logran visualizar sus talentos y oportunidades.

Luego de esto, el sistema genera comunidades de práctica, dependiendo de los hallazgos de los diferentes procesos pedagógicos en los que los jóvenes ejercitan sus vocaciones vitales.

Ciencias, ingenierías, industria creativa, liderazgo social y comunicación social, además de artes, son algunas de las comunidades que han desarrollado en los 50 colegios adscritos, impactando además a 1.500 docentes, 300 directivos y miles de padres de familia que se vinculan en el desarrollo vocacional de los menores.

Tecnología educativa

Este proyecto, que es uno de los 14 del Fondo de Ciencia y Tecnología del Departamento del Huila, ha sido destacado como un caso de éxito en materia de inversión de regalías para ciencia y tecnología a nivel nacional. “Hemos logrado que los jóvenes superen la problemática de la dispersión producto de la rápida transformación y avance de la tecnología, para que entiendan quiénes son y cómo pueden desarrollarse al intervenir su entorno social”, explica Patricia Aranaga, directora departamental de Ciencia e Innovación.

“Contamos con instrumentos propios de investigación que aplicamos en los talleres vocacionales, cuyos resultados son analizados, por alumno, y compartidos con las instituciones. Todo el ecosistema educativo está conectado, y queremos conectarlo con las universidades para un impacto mayor”, agrega Carlos Madera, mentor de la idea.

Los promedios en general, de los colegios de estratos cero al tres, que son los beneficiados con ‘Huila construyendo mundo’, se han optimizado, así como los resultados de las pruebas Saber. “Los jóvenes acceden a herramientas como Tao Testing, el modelo de evaluación de competencias educativas que se usa en países de la Ocde, así como a plataformas EDX desarrolladas por el MIT, en donde medimos sus avances y toman cursos relacionados con su capacidad vocacional determinada en el proceso”, señala Rafael Sánchez, otro gestor del proyecto.

Jóvenes creativos y productivos

Este programa ha permitido que miles de jóvenes se vinculen a decenas de proyectos creativos, productivos e investigativos. “Creamos una plataforma que ayudó a la profesora de matemáticas a tener una clase dinámica. Con aplicaciones, herramientas de formulación y graficación, ahora la clase no es aburrida”, explica Laura, también del colegio Simón Bolívar, otra ‘pilosa’ que a través de ‘Huila construyendo mundo’ sabe que su vocación tiene que ver con la robótica.

Otras comunidades de práctica han culminado en periódicos, emisoras, grupos de desarrollo de videojuegos (como Pilares del Tiempo, una historia de rol y aventura por las zonas arqueológicas y turísticas del Huila), ciencias e ingeniería, así como agropecuarios, que solucionan problemas del entorno departamental.

El Tiempo


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