Eugenia Maria del Pino Veintimilla (1945, Quito, Ecuador) es una bióloga del desarrollo, en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. En 2006, fue la primer ciudadana ecuatoriana elegida por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

En 1967, obtuvo una licenciatura en Ciencias de la Educación, por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito. A continuación, estudió en EE. UU., obteniendo un M.Sc. por la Vassar College, en 1969, y el Ph.D. por la Emory University, en 1972.

Eugenia María del Pino Veintimilla 2Al finalizar el doctorado regresó a Ecuador y se unió a la Facultad de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en Quito. Y es profesora de Biología desde 1972. Y se desempeñó como Jefa de Ciencias Biológicas, desde 1973 a 1975.

Con una beca de la Fundación Alexander von Humboldt, realizó estudios en el Centro Alemán de Investigación del Cáncer, en Heidelberg, entre 1984 a 1985. Obtuvo una beca Fulbright en los Laboratorios del profesor Joseph Gall, en el Instituto Carnegie de Washington, en 1990.

A su regreso a Ecuador, después de sus estudios de doctorado, eligió para el estudio una rana local: la rana marsupial andina Gastrotheca riobambae, investigación producida en los jardines de la Universidad de Quito. Estudió las adaptaciones reproductivas y de desarrollo de esa rana en comparación con otras ranas tropicales, y con la rana Xenopus laevis, una rana ampliamente utilizada para estudios de desarrollo. Sus estudios comparativos añadieron mucho en la comprensión de la relación entre evolución y desarrollo embriónico. Desarrolla conjuntamente, investigaciones con la enseñanza de la Biología del Desarrollo, en Ecuador.

Al principio de su carrera, se interesó en educación para la conservación del archipiélago de Galápagos. Ha ayudado a la Fundación Charles Darwin para las Islas Galápagos en el establecimiento de un programa de becas para estudiantes ecuatorianos en las Islas Galápagos. Se desempeñó como vicepresidenta de la Fundación Charles Darwin durante varios años en la década de 1990.

Su trabajo en la Fundación Charles Darwin para las Islas Galápagos, y su posición como la única ciudadana ecuatoriana que ha logrado el reconocimiento internacional de la ciencia, la han convertido en una figura de importancia nacional en el Ecuador.


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