Para muchas personas, los androides son elementos de alguna historia futurística de ficción donde la tecnología ha alcanzado niveles extraordinarios, pero para un colectivo de inventores puertorriqueños la ciencia de la robótica es un desahogo de las presiones del diario por medio de la cual aspiran a aportar al futuro de la sociedad.

Un grupo de entusiastas de tecnologías emergentes unió esfuerzos a principio de año para crear el colectivo MakerSpace PR, que se reúne mensualmente en las oficinas de la incubadora de Negocios ViTEC2 en Mayagüez con el fin de compartir conocimientos, trabajar en proyectos colaborativos e impartir talleres al público.

Uno de estos trabajos colectivos consiste en la elaboración de un robot que asemeja estructuralmente a un ser humano con el potencial, una vez completado, de ser programado para asistir a las personas en diversas tareas y que además puede ser controlado a través de sensores de movimiento.

“Esto es nuestro nuevo proyecto comunitario, la meta es hacer el robot completo. Ya completamos la elaboración y el ensamblaje de las piezas que corresponden a la mano. Ahora estamos en el proceso de diseñar el programa por medio del cual estará respondiendo a los movimientos capturados por el sensor”, explicó Alexis París mientras demostraba, durante una reunión del grupo, cómo el invento imitaba los movimientos que el físico egresado del Colegio Universitario de Mayagüez realizaba con uno de los dedos de su mano.

Como parte del trabajo, París detalló que instaló un motor a la pieza que es controlado por un programa que está afinando y que comenzó inicialmente con dos simples comandos: abrir y cerrar.

“Ahora mismo el programa lo que hace es reconocer la relación de los cambios en distancia que existe entre la palma mano y el dedo, a los cuales asigna respectivamente puntos en un ‘display’ que aparece en la pantalla de la computadora”, describió París, quien resumió los complicados cálculos que envuelve el proceso bajo el término que denominó ‘magia matemática’.

Así las cosas y pese a la impresionante demostración, el proyecto de robótica todavía está en pañales, por lo que el colectivo continúa trabajando arduamente en el desarrollo del autómata de plástico.

“Uno de los fines de presentar el proyecto durante la reunión fue el ver cómo reaccionaba el dedo y el sensor ante diferentes tamaños de mano ya que ese será uno de los retos más grandes en esta etapa, la calibración”, manifestó París, para puntualizó que debido a la complejidad y magnitud del proyecto se requiere la integración de conocimientos de diferentes áreas.

La iniciativa de MakerSpace PR está basada en el proyecto de código abierto colaborativo InMoov que vive en línea desde el 2012 y ha unido a toda una comunidad de desarrolladores, ingenieros y expertos en fabricación digital dedicados al perfeccionamiento del robot.

“Las aplicaciones de este proyecto son infinitas por ser uno de código abierto. Podemos adaptarlo para la educación, la saludo o la investigación y el desarrollo de nuevas ideas”, opinó por su parte Alex Martínez, portavoz de MakerSpace PR que mencionó que algunas de las aplicaciones que han surgido incluye una persona que construyó su propia prótesis y otro colectivo que lo puso a funciona en un hospital de niños.

Pedro Menéndez Sanabria – El Nuevo Día


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