El cambio de la matriz energética en Cuba es vital por su alta dependencia de combustibles importados para la generación de electricidad, opinó en esta capital una especialista en la materia.

Una de las acciones de ese proceso de transformación debe ser el aumento paulatino del índice de utilización de las fuentes renovables de energía (FRE), sugirió la Doctora en Ciencias Bárbara Gadea Moreda, rectora del Instituto Superior de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (INSTEC).

En sus declaraciones a la AIN mencionó también la existencia de objetivos estratégicos hasta 2030, según los cuales, no deben incrementarse las compras de hidrocarburos en el exterior y sí reducir los costos de la energía entregada por el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y la contaminación ambiental.

La experta advirtió incluso que en la situación actual del país influyen las pérdidas considerables en las redes de distribución, mientras que en el caso de las FRE solo son empleadas el 4,3 por ciento – equivalentes a la producción de 18 mil millones de Kw/h anuales- del total de las restantes

Con vistas a incrementar nuevas capacidades, Gadea Moreda citó la instalación de bioeléctricas en centrales azucareros, y de energía eólica, solar, fotovoltaica y de hidroenergía, que serán conectadas estas últimas al SEN, en proyectos que contemplan la recuperación de la inversión en un período relativamente breve.

De acuerdo con estimados de la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental (CUBASOLAR), Cuba recibe un promedio de radiación solar de más de mil 800 Kw/h/ por metro cuadrado al año.

Precisó que las emisiones del astro rey sobre el territorio nacional pueden convertir a la Isla en una potencia energética a partir de su empleo, el desarrollo del conocimiento y la tecnología.

Más de 34 mil instalaciones emplean las FRE en la nación en calentadores solares, paneles, molinos de viento, plantas de biogás, hornos de producción de ladrillos con biomasa forestal, hidroeléctricas, turbo generadores, calderas y máquinas de parques eólicos, según el Ministerio de Energía y Minas.

AIN


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