Científicos panameños y extranjeros participaron en un estudio  que comprobó la seguridad de una potencial vacuna que previene  la enfermedad meningocócica, incluyendo el tipo B de la bacteria meningococo, que representaba un desafío.

No hay mejor seguro de salud que la vacunación. Cada año se previenen entre 2 millones y 3 millones de defunciones en el planeta gracias al acceso a las vacunas, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.

La enfermedad meningocócica —una condición grave que afecta el torrente sanguíneo y las meninges (capa delgada que recubre el cerebro y la médula espinal)— es una de las tantas infecciones que se pueden prevenir a la fecha gracias a la inmunización.

Se trata de una condición que se presenta en dos formas principalmente: desarrollando meningitis y sepsis (meningococcemia), siendo la bacteria Neisseria meningitidis (conocida como “ meningococo”) su detonante.

Hasta el momento existen vacunas aprobadas por organismos de salud que protegen contra cuatro de los cinco tipos de meningococo más frecuentes, que son los serotipos A, C, W y Y. Actualmente la comunidad científica trabaja en el desarrollo de una vacuna contra el tipo B de meningococo.

El resultado de una investigación, que contó con un equipo de científicos panameños y extranjeros, acaba de ser publicado con el propósito de demostrar la seguridad y el nivel potencial de protección de una nueva vacuna que, además de proteger contra los serotipos A, C, Y y W, incluiría precisamente el tipo B.

La revista científica “Human Vaccines & Immunotherapeutics” publicó en mayo el resultado del estudio “ Immunogenicity and safety of investigational vaccine formulations against meningococcal serogroups A, B, C, W y Y in healthy adolescents”, siendo su investigador principal el médico panameño Xavier Sáez-Llorens, jefe del departamento de Infectología del Hospital del Niño.

Indicasat fue la entidad encargada de la organización logística del estudio que halló seguridad en la nueva vacuna aplicada a 495 adolescentes de Panamá, Colombia y Chile, de entre 11 a 18 años.

Se trabajó con un producto manufacturado por Novartis (ahora GSK) que combina la vacuna tetravalente contra los tipos A, C, Y, W (“Menveo”) con una vacuna recombinante formada por combinación de antígenos del meningococo tipo B (“rMenB”).

La investigación demostró que la vacuna es segura, pues solo se produjeron algunas reacciones secundarias banales como fiebre, dolor y endurecimiento en área de aplicación, alergia cutánea leve al aplicarla a seres humanos (en este caso, adolescentes) y que induce inmunidad, es decir, anticuerpos protectores contra la enfermedad, afirma el doctor Sáez-Llorens.

Y destaca: “Lo más relevante es que, por primera vez, en una sola vacuna se mezclan antígenos de cinco tipos de meningococo (A, B, C, Y, W) y se demuestra inmunogenicidad y seguridad. El componente B había sido siempre un desafío”.

Vacunas para prevenir y erradicar infecciones

Hace 30 años que España no registraba un caso de difteria, una infección bacteriana que produce toxinas que se diseminan a través de la sangre a otros órganos.

Sin embargo, hace unas semanas, un niño de seis años fue diagnosticado en la ciudad de Olot con este mal por un motivo: sus padres habían decidido no vacunarlo contra la bacteria (Corynebacterium difhteriae) que causa la condición.

Hoy, el niño lucha por su vida en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Este es uno de los tantos ejemplos que reflejan que las vacunas salvan vidas.

La Organización Mundial de la Salud estima que la inmunización ha evitado la muerte de mil 500 millones de personas.

Las empresas productoras o los organismos científicos desarrollan vacunas para prevenir enfermedades importantes en materia de salud pública, afirma el médico Xavier Sáez-Llorens, jefe del departamento de Infectología del Hospital del Niño, uno de los investigadores de un nuevo estudio que ha comprobado la seguridad e inmunogenicidad (nivel potencial de protección) de una nueva vacuna pentavalente (tipos A, B, C, Y y W) contra la enfermedad causada por la bacteria Neisseria meningitidis (conocida como meningococo).

Esta nueva formulación requiere estudios adicionales, pero es muy probable que los resultados sean avalados por la Food and Drugs Administration de Estados Unidos y la European Medicines Agency para su comercialización futura.

De aceptarse esta propuesta de vacuna contra las cepas A, B, C, W y Y, la comunidad científica podría acercarse más a eliminar y erradicar la enfermedad meningocócica si se toma en cuenta que “ el único reservorio natural del meningococo es el ser humano. No obstante, las bacterias tienen tendencia a mutar para evadir al sistema inmune, por lo que se necesitan altas coberturas de vacunación sostenidas por muchos años”, afirma el doctor Sáez-Llorens.

Vacuna meningocócica

A la fecha no se cuenta con una vacuna que proteja contra el meningococo de tipo B porque su cápsula “es diferente a las cápsulas de los otros meningococos, ya que contiene antígenos parecidos a fragmentos del tejido nervioso humano, lo que podría desencadenar eventos adversos significativos (fenómenos autoinmunes); además, la utilización de otros antígenos convencionales de la membrana externa de la bacteria no había demostrado inducir adecuada inmunogenicidad (nivel potencial de protección)”.

La necesidad de contar con una vacuna contra el tipo B es importante si se toma en cuenta que el meningococo tipo B es el más frecuente en muchas partes del mundo, incluyendo en varios países de América Latina; en Panamá predomina ahora el tipo C, seguido del B, señala Sáez-Llorens.

La tasa anual de enfermedad meningocócica en el país está en unos 0.5 caso por cada 100 mil habitantes, y en algunos años se registran brotes y aumenta la tasa.

Investigadores del estudio

-Panameños: Los médicos Xavier Sáez-Llorens, Digna Wong, Olga Tinajero, Arlene Calvo, Javier Nieto, Leyvis Domínguez, Adriana Chung, Albino Salas, Luis Márquez e Ivonne Abadía, así como enfermeras y colaboradores varios.
-Internacionales: Los médicos Diana Aguilera, Katia Abarca, María Graña, Esther Heijnen, Igor Smoleno, Peter Dull y la magíster en salud pública Emmanuelle Maho.

“El número absoluto de personas afectadas cada año oscila entre 10-20 para todo el país”.
Aunque este mal está distribuido por todo el planeta, la incidencia es especialmente alta en el “cinturón de la meningitis africano”, como se le conoce a la región comprendida desde Senegal al oeste hasta Etiopía al este.

La infección

Los niños pequeños, adolescentes y personas con deficiencias inmunológicas conforman la población vulnerable a desarrollar la enfermedad meningocócica.

Usualmente se transmite por contacto directo con secreciones respiratorias del portador o enfermo.
La meningococcemia ocasiona muerte entre el 15% y el 30% de los casos y secuelas en extremidades, mientras que la meningitis puede provocar muerte entre el 5% y el 10% de los casos y secuelas neurológicas y de aprendizaje escolar.

De acuerdo con Sáez Llorens, la relación costo-beneficio de las vacunas meningocócicas es favorable, particularmente en países con moderada a elevada prevalencia. “La enfermedad meningocócica es costosa en términos de hospitalización y secuelas”.

Mirada local

Como la enfermedad está en niveles bajos en Panamá, en el país no se vacuna contra el meningococo.
Itzel de Hewitt, coordinadora general del Programa Ampliado de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, señala que la vacuna de meningitis monovalente (de un tipo de meningococo) no forma parte del esquema de vacunas nacional porque en el país no se reportan mayores casos de la enfermedad.

Sin embargo, sí se cuenta con la vacuna “Menveo” que cubre contra el meningococo de tipo A, C, W y Y. “ Acabamos de recibir 500 dosis de la vacuna ‘Menveo’. Las mismas tienen un costo de $14,201.43 ($28.40 la dosis), pero su aplicación es para el manejo exclusivo de contactos de casos diagnosticados tanto en Panamá como en el extranjero”, explica.

“Esta medida se tomó basados en que en los años anteriores se nos presentaban familiares contactos de casos diagnosticados en Estados Unidos y en Europa, y los proveedores locales no tenían ni tienen en existencia esta vacuna, por lo cual en una eventualidad se podría presentar un brote”.

Los especialistas consultados coinciden en que no hay mejor herramienta que prevenga enfermedades que las vacunas.

La Prensa