Especialistas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) se reunieron en Osorno para proyectar su labor en el rubro de la noble papa, unos de los cultivos más importantes en Chile y el mundo.

En las instalaciones de INIA Remehue, delinearon el trabajo que permitirá enfrentar los desafíos de la agricultura moderna como el cambio climático, el déficit hídrico y el aumento de las enfermedades que afectan a la papa, en un escenario de creciente demanda de alimentos sanos, inocuos y cuidado del medioambiente.

Se proyectó una variedad más saludables, que demande menos fertilizantes y agroquímicos, que sea más tolerantes a la sequía y tenga formatos y colores que se adapten a la industria y el consumo fresco, en los mercados internos y de exportación.

Julio Kalazich, director nacional de este organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, y especialista en genética de papa, cree que la agricultura moderna debe hacer frente al cambio climático, “generando variedades que se adapten mejor a este escenario, que resistan períodos de déficit hídrico y en ese sentido hemos visto esta temporada -que fue una de las secas de los últimos 50 años- variedades como Karú-INIA, que en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, y Patagonia-INIA, en la Región de La Araucanía, que lograron producciones, sin riego, que superan en un 20 a 30% a otras variedades tradicionales como Desirée”, indicó.

Junto a estos nuevos tipos de papa que ya están presentes en el mercado chileno y se están evaluando en diversos países del mundo, el INIA ya está generando las “papas del futuro”. Los expertos se refieren a un producrto que aporta menos calorías que el pan y contribuye a la dieta con fibra, proteína, vitaminas, potasio y fierro. Son resistentes a la sequía, toleran mejor algunas enfermedades y son menos dependientes de los herbicidas y agroquímicos, entre otras características.

Carlos Salazar – La Nación


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