Poner a prueba los conocimientos en el trabajo cotidiano del laboratorio refuerza el aprendizaje y estimula la innovación. Con la intención de aumentar sus capacidades cognitivas y fortalecer su formación académica 12 niños y jóvenes con coeficiente intelectual (CI) superior a 130 recibirán capacitación en los laboratorios del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic).

Durante dos semanas los integrantes del programa Orbita CI 130, con interés y preparación en el mundo de la ciencia y la tecnología, tendrán la oportunidad de compartir experiencias con el personal científico y desarrollar sus habilidades en el área.

Orbita CI 130 es una de las iniciativas ejecutadas por la Fundación Motores por la Paz para la captación del talento excepcional en el país. La organización sin fines de lucro tiene como objetivo el impulso de actividades educativas destinadas a promover la paz como forma de vida.

El entrenamiento contempla la adquisición de conocimientos teóricos y técnicos en física y robótica. “Acondicionaremos un espacio del laboratorio para adecuarlo a sus edades y a la actividad que van a realizar. Tener talento humano formado en esta área será útil el día de mañana para el país”, destacó el profesional asociado a la investigación y magíster del Ivic, Jesús Rodríguez.

La detección de la capacidad intelectual de estos niños y adolescentes es realizada por la Fundación Motores por la Paz. Con apoyo del Ivic la organización ha identificado hasta el momento a 150 talentos especiales y 20 de ellos ya están insertos en el sistema de educación superior nacional.

El alto rendimiento y la habilidad especial para aprender, fomentar la creatividad y asumir roles de liderazgo forman parte de las cualidades de los chamos. Una vez captados se ejecuta un diagnóstico de las potencialidades, inquietudes, sueños, perfiles y necesidades a fin de iniciar la asistencia integral continua.

“El acompañamiento a estos jóvenes con diversidad de superdotación intelectual también amerita la preparación académica rigurosa para explotar y estimular el potencial con el que nacieron. El Ivic comparte nuestra visión de formación y por ello, los investigadores que han interactuado con los muchachos se han preocupado por mostrarles el valor del estudio y la necesidad de trabajar en temas que beneficien el desarrollo nacional”, afirmó el presidente de la Fundación Motores por la Paz, Gerardo García.

Antes de iniciar el entrenamiento, los investigadores del Ivic diagnosticarán las áreas de interés de los niños y adolescentes, así como los conocimientos que manejan en robótica y las destrezas para el aprendizaje. Al contar con esta información es posible diseñar un programa de capacitación que resulte de utilidad para su formación académica.

Parte de los integrantes del programa visitaron algunos laboratorios del Ivic para sensibilizarlos y realizar un primer contacto con el personal de la institución. Alejandro Linares, con 13 años de edad, forma parte de esta iniciativa. A pesar de su corta edad ha estudiado los principios de la informática, la electrónica y la neurociencia, siendo esta última la disciplina en la que se quiere especializar en un futuro.

“Lo importante es ponerle todo tu empeño a lo que haces. Hay tareas que te costarán más que otras, pero si te gustan mucho en realidad, no notarás el esfuerzo”, puntualizó Linares, quien desde los seis años de edad comenzó a interesarse por la electrónica.

Automatizar tareas para convertirlas en procesos más sencillos es uno de los beneficios fundamentales de la robótica y que permite ofrecer soluciones. “Capacitar a estos muchachos es necesario para que aprovechen su potencial y se desarrollen como personas productivas valiosas para el país”, indicó el técnico asociado al servicio del Centro de Física del Ivic, Javier Ramírez.

Radio Nacional de Venezuela


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