El proyecto de ARSAT-2 comenzó en 2011 y se trata del segundo satélite de comunicaciones cuya misión completa –desde el diseño y la fabricación, hasta el lanzamiento, puesta en órbita y manejo- es argentina, lo que ubica a nuestro país en el selecto grupo de las no más de diez naciones con esta capacidad. La agencia nacional espacial ARSAT, del Ministerio de Planificación Federal, es quien está a cargo de todo el proyecto -en el que se invierten alrededor de 250 millones de dólares- hasta su puesta en órbita, a partir de cuando será manejado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Aunque la construcción del nuevo ejemplar ya haya finalizado, técnicamente no es la mejor definición: si bien la parte física y el armado del satélite están listos, el hito que dará por concluida su finalización será la Revisión Previa al Embarque (PSR, por sus siglas en inglés), que tendrá lugar a fines de julio, cuando concluya el período de ensayos.

El satélite ya ingresó en la campaña de pruebas intensivas que hacen en la empresa nacional CEATSA para testear la respuesta que da ante condiciones extremas como las del lanzamiento, puesta en órbita y la ‘pisada’ de las tres antenas y la dirección que tienen”, anunció el secretario de Comunicaciones de la Nación, Norberto Berner, en diálogo con Télam. El funcionario, además, precisó que en una reunión que mantuvo con la empresa del lanzador Arianne Space, junto al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el presidente de ARSAT S.A., Matías Bianchi, definieron una “ventana” para el lanzamiento ubicada entre el 20 y el 30 de setiembre próximos.

Pero más allá de las precisiones técnicas y logísticas, Bianchi explicó lo que significa un segundo satélite de comunicaciones nacional para Argentina. “Hay una importancia política que nos lleva a 2006, cuando Néstor Kirchner decide crear ARSAT, y al propio estatuto de esa ley de creación, que explicaba que se trataba de una empresa que nacía para hacerse cargo de cuidar las posiciones orbitrales de la Argentina con una mirada casi de soberanía, porque se trata de un valor que hay que proteger y que no debe estar en manos de terceros. Lo que se decía era que iba a ser el Estado quien las cuidara, por medio de una agencia estatal que brindara los servicios desde esas posiciones y con satélites hechos en nuestro país… Esa decisión buscó el camino más difícil y el año pasado dimos el primer paso, que fue poner un satélite en órbita y dar los servicios, y esperamos que, a fines de septiembre, podamos cubrir las dos posiciones orbitrales para cumplir esa primera parte del sueño”, destacó Bianchi.

Cada satélite se diseña en función de la posición orbitral desde la cual dará servicio: mientras que ARSAT-1 cubrió la posición 71,8 que sólo brinda servicio en el hemisferio sur –específicamente en Argentina–, ARSAT-2 ocupará la órbita 81, en la cual tenemos autorización para dar servicio a todo el continente, con una cobertura que va desde Estados Unidos hasta la Antártida”, expresó el presidente de ARSAT SA en referencia a este alcance superior. A su vez, la autoridad destacó que este nuevo ejemplar también tiene una complejidad mayor en el tipo de servicios que brinda, ya que transmitirá en banda Ku (la frecuencia asignada a ARSAT-1 que transmite señales a todo el país) pero también en banda C, cuyo potencial permite una distribución de contenidos en toda Latinoamérica.

Por último, y según expresó Bianchi, la vida útil estimada para ARSAT-2 sería de 15 años, “un plazo considerable tanto para la inversión realizada como para el recambio tecnológico”.

Argentina.ar


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