Nombre: Adrián Santuario

Originario: Ciudad de México

Profesión: Físico con Maestría Filosofía de la Ciencia por el Instituto de investigaciones filosóficas de la Universidad Autónoma de México (UNAM)

Ocupación: Catedrático de Filosofía de la ciencia (UNAM). Artista especializado en nuevos medios. Ha expuesto su obra en Madrid y en la Ciudad de México y actualmente es curador invitado por Laboratorio Arte Alameda para el proyecto photon.ArtLab

Le gusta la idea de “coquetear con el ‘arte electrónico’ o ‘multimedia’” y hacerlo hacerlo pasar por magia”, dice. Y así, siguiendo el modelo de los grandes magos del siglo XIX, que incursionaron en la mecánica, la óptica y otras ramas de la física para crear sus complicados escenarios de la ilusión, Adrián Santuario se sitúa ahora como un científico que hace arte o, bien, un artista que sabe mucho de ciencia. Todo depende de quien lo mire. Sin duda, la mezcla lo hace ver como una rareza. Sin embargo, deja de serlo en esta época en la que las fronteras en entre una disciplina y otra se difuminan.

Adrián Santuario forma parte de una nueva camada de artistas que no egresan de academias o “facultades” de artes visuales. De inicio, ello podría parecer una afrenta para los más celosos del arte tradicional. No obstante, se trata de un agradable giro de tuerca a una escena en la que las fórmulas parecen haber sido escritas hace muchos años y, sobre todo, es una llamada de atención, tanto para científicos como humanistas, para invitarlos a pensar fuera de la caja.

“Los que creamos “arte electrónica” no estamos muy lejos de la “magia”, dice Santuario en su biografía. “La diferencia es que ahora la hacemos con electrónica y programación”. Sin embargo, más allá de la figura circense que siempre viene a la mente al pensar en un ilusionista, la discusión medular en torno a los nuevos medios artísticos se lleva a cabo alrededor de dos pilares: ciencia y tecnología.

–¿Arte, ciencia, ambas o ninguna?

–No soy ninguna de las dos. Mas bien, ahora soy un intermediario. Que busca nodos entre las dos disciplinas.

–¿Por qué buscar este vínculo?

–A lo largo de mi trabajo me he preguntado “imagínate que ahora un científico, como parte del legado que va dejar, en lugar de publicar un paper, qué tal si hace una pieza y el artista, ahora en lugar de una pieza hace un paper“. Esos cruces me encanta provocarlos… Quiero que regrese esa fascinación por la tecnología, no sólo porque “ah, mira este aparato hace más cosas”, sino porque en verdad se sienta parte de la cultura.

–También hay gente que pugna por una especialización. ¿Cómo puede propiciarse un acercamiento entre ambas disciplinas?

–Siento que hay que buscar colaboración entre las dos disciplinas… Eso podría ser uno de los primeros acercamientos.

–¿No crees que el acercamiento con tintes didácticos puede estar mal enfocado?

–Esto puede ser burdo, pero también pueden hacerse acercamientos un poco más lúdicos. Por eso me gusta este acercamiento de arte y ciencia para atraer la atención a este ámbito. Lo más importante es eso… No es divulgación de la ciencia en específico o como la tenemos considerada hasta ahora, sino algo más sutil. Es también uno de mis propósitos: hacer este tipo de proyectos para que tanto científicos como artistas o gente en general puedan empezar un poco a sumarse a estos dos.

–Y de ahí pueden partir a otro tipo de intereses, ya sea como investigadores o como creadores. ¿Es un poco más difícil de lograr con profesionales?

–Esa es una de las partes difíciles, pero afortunadamente es siempre lo que quería. Traer a esos científicos encerrados, sacarlos a orear. Afortunadamente es uno de los proyectos que traigo. El laboratorio arte Alameda me abrió las puertas para proponer y en este año que es el Año Internacional de la Luz dijeron “Haz tu experimento de cómo atraer los científicos”… Ahora lo que queremos hacer es una curaduría científica.

–Claro, porque a veces también es difícil decirle a los científicos “el arte también es importante”.

–Y lejos de decirle eso, decirles “mira, la forma en la que tú llegas al conocimiento es esta y la forma en la que el artista llega al conocimiento es de esta manera”. Y enseñarle otra perspectiva, otros lentes… Porque esto que conocemos como cultura, el universo, lo vemos a través de diferentes filtros y estos pueden ser la ciencia, el arte… Son diferentes acercamientos para ver el universo. Y si lo enseñamos a ver de otra forma es un enriquecimiento de estas armas que tienes para acercarte a descubrir.

Ramiro Rivera – Sin Embargo


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