En enero de 1999, con el objetivo de oponerse a los cultivos transgénicos en la agricultura, las organizaciones sociales reunidas en Quito, Ecuador, durante el “Seminario Latinoamericano sobre Organismos Transgénicos y Bioseguridad”, crearon la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT).

Esta Red determinó que el 21 de junio fuera declarado como Día por una América Latina Libre de Transgénicos. La fecha fue escogida porque coincide con el Solsticio de junio, día de mucha importancia entre las culturas americanas, donde se llevan a cabo una serie de prácticas relacionadas con la cosecha del maíz, la papa y otros cultivos.

 

Los organismos manipulados genéticamente, también llamados “transgénicos,” son organismos nuevos creados en laboratorio, cuyas características se han alterado mediante la inserción de genes de otras especies.

No pudieron surgir en la naturaleza y no se puede predecir como interactuarán con el ecosistema ni cuáles serán todas las consecuencias a lo largo del tiempo y del espacio. Estudios científicos y experiencias de campo demuestran que los cultivos transgénicos no poseen un rendimiento más alto que los cultivos naturales, son más contaminantes e introducen nuevos riesgos para la salud y para el ambiente. El caso más emblemático lo constituye la empresa transnacional Monsanto, contra la cual se continúan realizando protestas en todo el mundo.

Latinoamérica es la segunda región del mundo en superficie cultivada con transgénicos. La introducción de organismos transgénicos constituye una grave amenaza a ese reservorio de biodiversidad agrícola ya que puede provocar una irreversible contaminación genética y pérdida de este patrimonio de la humanidad, fundamental para la producción sostenible de alimentos. Además, significa subordinar la soberanía alimentaria a los intereses comerciales de las grandes empresas transnacionales.

Ley de Semillas, revolucionaria y ecosocialista

En Venezuela, la Asamblea Nacional (AN), en sesión ordinaria del 14 de octubre de 2014, aprobó en primera discusión el proyecto de Ley de Semilla, que busca rescatar prácticas ancestrales, campesinas y agro-ecológicas en la producción de la semilla para fortalecer un nuevo modelo de producción agrícola, cimentado en el resguardo de la agro-biodiversidad.

En el debate participaron más de mil personas, 148 organizaciones de base y 162 Instituciones de todo el país en la que se plantea que la agroecología sea una propuesta de trabajo para los campesinos y para todas aquellas personas que quieran trabajar e innovar en el campo

La Ley de Semilla contribuirá a la producción nacional de alimentos mediante el acceso de semillas producidas en el país, libre de transgénicos. “La semilla es un derecho de los pueblos, es un patrimonio de la humanidad, en consecuencia no se puede privatizar”, expresó el diputado revolucionario, José Ureña, tras presentar el proyecto de ley.

Este proyecto de ley tiene como objetivo; preservar, proteger, garantizar la producción, multiplicación, conservación, libre circulación y el uso de la semilla, así como la promoción, investigación y certificación, distribución y comercialización de la misma en la República Bolivariana de Venezuela desde una perspectiva agroecológica socialista, a fin de consolidar nuestra seguridad y soberanía alimentaria, de conformidad con el artículo 305 de la Constitución.

Asimismo, esta ley promueve el desarrollo de un sistema de producción de semillas contrario a la producción y uso de organismos vivos modificados (OVM) y organismos genéticamente modificados (OGM) y contrario a las patentes y derecho de obtentor sobre la semilla, de calidad, soberano, democrático, participativo, corresponsable y solidario, haciendo especial énfasis en la valoración de la semilla originaria y campesina, que beneficie a la diversidad biológica y ayude a la preservación de la vida en el planeta.

La acción parlamentaria fue respaldada por el Consejo Presidencial de Comunas. Desde las diversas vocerías que asumen este Consejo Presidencial, confirmaron que esta Ley de Semillas es profundamente antiimperialista y ecosocialista, que encarna el legado del Líder de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez, en un momento en el que las trasnacionales del agronegocio apuntan a privatizar la semilla y la vida.

El 16 de mayo de 2015, el representante en Venezuela de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), Marcelo Resende, saludó el avance del Proyecto de Producción Agroecológica de Semilla con el que Venezuela se propone a generar semillas de hortalizas, granos y leguminosas para su consumo interno.

“Aquí tenemos un ejemplo muy vivo de cómo los campesinos, los consejos comunales, las comunas, el gobierno está logrando la soberanía alimentaria”, manifestó Resende en una transmisión de VTV.

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