El abate Molina, destacado intelectual chileno del siglo XVIII, desarrolló gran parte de su obra científica en Bolonia, Italia, donde se radicó en 1767 luego de la expulsión de los jesuitas del territorio chileno.

Nacido en la hacienda Huaraculén, en Villa Alegre, Linares, el 24 de junio de 1740, desde temprana edad mostró un gran interés por el estudio de la naturaleza. A los quince años ingresó a la Orden Jesuita donde adquirió una sólida preparación científica, filosófica y humanística. Sus estudios superiores sumaron catorce años de humanidades clásicas: filosofía, ciencias, magisterio y teología. Llegó a dominar cinco idiomas: griego, latín, italiano, francés y castellano.

Sin duda, el exilio, marcó para siempre su vida. Significó, por una parte, no volver más a su tierra y por otra, la separación definitiva de su madre a quien no volvería a ver. Los primeros años de destierro, en Imola, solo y sin recursos, fueron inciertos y precarios.

Su obligada residencia en Europa, le permitió a Juan Ignacio Molina, convertirse en una destacada figura académica y vincularse con los principales centros intelectuales de la época. Obtuvo la cátedra de lengua griega en la antigua Universidad de Bolonia y de historia natural en el Instituto de la misma ciudad; también alcanzó el rango de miembro del Real Instituto Italiano de Ciencias, Letras y Artes y la alta dignidad de primer académico americano de la docta Academia del Instituto de las Ciencias.

Su primera obra, fue Elejias latinas (1761), obra poética de juventud, donde relata su experiencia como enfermo de viruela, que lo tuvo al borde la muerte.

De su período en Italia son sus trabajos Compendio de la Historia Geográfica, Natural y Civil del Reyno de Chile, escrito prácticamente de memoria, ya que el manuscrito le fue requisado en su embarque en el Callao. Sin embargo, por afortunadas circunstancias, logró recuperarlo posteriormente, lo que le permitió publicar Ensayo sobre la Historia Natural de Chile (1782) en italiano. El gran éxito de esta obra lo impulsó a editar en 1787, también en italiano, Ensayo sobre la Historia Civil del Reyno de Chile. Ambas obras tuvieron ediciones en Alemania, España, Francia, Estados Unidos e Inglaterra. Su último trabajo antes de fallecer fue Memorias de Historia Natural publicado en 1829. Su muerte, sucedida en Bolonia a la edad de 89 años, provocó gran impacto en los medios intelectuales europeos.

La memoria de prueba Sobre la propagación del género humano en las diversas partes de la tierra y en especial, Analogías menos observadas de los tres reinos de la Naturaleza (1815), convirtió al abate Molina -44 años antes que Darwin y prácticamente al mismo tiempo que Lamarck- en precursor del evolucionismo biológico moderno. Su revolucionaria teoría sobre la unidad evolutiva de la naturaleza y de la vida le costó la acusación de su ex discípulo Ranzani y una investigación sumaria que duró largos años.

La originalidad y la dimensión de la obra del abate Molina y su notable figura intelectual, han despertado el interés de investigadores que han dedicado múltiples estudios y ensayos a su vida y su obra.

Memoria chilena