Este científico chileno se transformó en el primer latinoamericano en recibir el Premio Khwarizmi, de la Organización de Investigación Iraní para la Ciencia y la Tecnología (Irost). Este  galardón  fue  creado en 1986 en memoria del matemático y astrónomo iraní, Muhammad ibn Musa al-Khwarizmi. Los primeros años  se entregaba a científicos locales, pero luego  se comenzó a reconocer la trayectoria de investigadores de otros países.

“Es un país con muchos científicos y todos muy bien preparados. Tienen un ministerio de Ciencia y Tecnología. En la universidad, el 60% de los estudiantes son mujeres. Y por lo del bloqueo, tienen muy desarrollada la investigación y la industria, fabrican sus propios autos, aviones, turbinas”, señala Hetz, quien investiga nuevas terapias para enfermedades como ELA, Parkinson y Alzheimer.

El chileno compartió el reconocimiento, la primera semana de marzo, con otros dos investigadores: Andreas Manz de Suiza y el Fu-Tong Liu de Taiwan. Además, Hetz recibió otro galardón de la Unesco por su contribución a la biomedicina mundial.

Recuerda que tras bajarse del avión todos los científicos recibieron un trato similar al de una celebridad. Contrario a lo que varios creían, las maletas no fueron revisadas en el aeropuerto y luego fueron  llevados a un salón VIP, donde cómodamente esperaron el trámite para ingresar a Teherán.

“En las ceremonias estaba el presidente de Irán, Hasán Rouhaní, sus ministros. Para ellos, como país, las ciencias son importantes y no tienen fronteras. No importa si es un científico de Irán de Chile o de Suiza. Es también un mecanismo que tienen para romper las barreras que le han impuesto y mostrarle al mundo que ellos también pueden como contribuir positivamente”, reflexiona.

Durante su estadía Hetz pudo visitar distintos centros de investigación. “Realmente es impresionante lo que están haciendo”, dice.  De los estudios que se están realizando en este país, destacó el de  drogas anticáncer, vacunas contra el herpes, biomedicina, la producción de algas para encontrar proteínas recombinantes.

“Los científicos con los que hablé eran todos muy educados, intelectualmente muy claros, rápidos, sólidos, gente todo el tiempo pensante”, agrega Hetz, quien recibió comentarios de otros científicos presentes en el evento , sobre las buenas experiencias con estudiantes de postgrado iraníes que viajaban al extranjero para continuar sus investigaciones.  Hetz dice que en el tiempo que estuvo en Irán, conoció a dos personas, dos mujeres científicas, que están dispuestas a dejar su país y continuar sus estudios en Chile. “Yo dejé la puerta abierta. Creo que serían un buen aporte”, asegura el codirector del BNI.

La Tercera